Siendo las 4 de la mañana me dispongo con mi lamparita sobre el teclado a describir lo que han sido mis últimos días de pensamientos inquietantes y sentimientos angustiosos
La vida no se me ha presentado color de rosa ni color cercano a ello… ni anaranjada, ni roja ni menos media amarillezca… más bien gris, azul plomizo o derechamente negro
Hoy son días de esos donde te cuestionas todo y prácticamente nada te parece atractivo
No quiero sonar a victima (aunque con algunas de mis palabras probablemente así suene), pero quiero exponer en frases y oraciones lo que pienso y siento a ver si alguien comprende, en algún sentido mínimo aunque sea, el embargo absoluto de mi alma que de a poco se desmorona y se resquebraja…
Hace aproximadamente un año, por motivos que muchos conocen, tuve que dejar la universidad y dejar derecho… tuve que enfrentar el fracaso frente a mi familia y asumir las penas, sobre todo personales, de no cumplir mis expectativas ni las sociales que tenían puestas sobre mi…
Antes de eso, un par de amores no correspondidos, peligros de aumentar la familia, la pérdida de un perrito que me robó por algunos días el corazón, dificultades varias con mi madre por cosas de dinero y forma de enfrentar la vida, además del ya renombrado ataque de perros…
Pues bueno… desde agosto en adelante las cosas no se hicieron más fáciles, pues tuve que entrar a la “carrera” de mis sueños en la primera universidad que me recibió, con gente amable (un par) bajo un contexto indeseado…
Una fiesta de cumpleaños preciosa que termino con más de una pena, y fracasos amorosos, robos a mi casa y a mi persona, nuevas penas del corazón, y vivir bajo la lupa de las exigencias que nunca habían recaído sobre mi y, que por mi propias obras, esta vez me examinaba con recelo.
Pues nada se podía ver peor más que mis propios demonios que me perseguían infinitamente para decirme lo fracasada que era por la caída universitaria que había tenido… era incapaz de relacionar mis orgullos y mi arrogancia habitual con la realidad solitaria y tenebrosa a la que me enfrentaba…
Mis días fueron siempre acompañados de mi familia y amigos, pero nunca nadie podrá entender lo que pasaba por mi cabeza en esos días, pues la pena y la decepción para conmigo era tan inmensa que apenas yo la comprendía….
Y cuando al fin me encumbraba por nuevos cielos con fuerza encontrada en una playa de amores antiguos, sucede el hecho que, sin duda, ha marcado y marcará el resto de mis días…
Una visita luego de unas elecciones se transformó en uno de los días más tristes de mi vida… mi padre, enfermo, ya no vivía en su casa y se había encargado a las manos de profesionales sin que nosotros supiéramos…
Días después, me enfrenté con la gran noticia que daba explicación a este espiral vertiginoso de su decadencia… el cáncer lo invadía con síntomas inequívocos, y la muerte empezó a rodear tanto su vida como la mía
Desde ahí... es poco lo que recuerdo como momentos felices en mis horas…
En efecto, y como lo he dicho hasta el cansancio, creo que nunca más me reiré como me reí antes de saber aquella fatídica noticia
La muerte me arrebataba al ser que más he amado en mi vida… fuente de inspiración y lucha eterna que marco cada segundo de mi existencia para hacerla increíble y gloriosa…
Ese hombre, que yacía en una cama y hablaba incoherencias, era el héroe de mi vida que partía a un viaje que yo ya no podía transitar con él…
Comprender y asumir algo como eso es prácticamente imposible…
Me tuve que reponer en esos instantes y organizar mi vida para las escasas horas de él… me sentí con las llaves de su vida en mi mano, y si podía abrir esas puertas con la mayor de las ternuras y felicidad, haría hasta lo imposible para lograrlo…
Muchos días me desmoronaba sabiendo que todo con él se acabaría… es inmensamente difícil comprender que la vida de alguien que tanto amas se acaba… la crónica anunciada de la muerte es dificilísima… es un asunto que no le deseo a nadie…
Escuchar su voz, cada vez más apagada, y saber que no la escucharía más es horrible… de solo escribir estas líneas no puedo evitar las lagrimas en mis mejillas…
Y el correr del tiempo fue rápido... y los meses pequeños... las visitas intensas y los momentos cada vez más tristes… todo era lo ultimo... todo era el final…
Y un día, sin esperarlo, sonó mi teléfono en la madrugada y me dicen que mi padre ha muerto en el sueño… contento, sin dolor, hablando lo mejor de sus hijos queridos… despidiéndose con gracia eterna de la vida para emprender un viaje al infinito...
Y yo, en mi cama, con la noche encima de mis hombros, lloré apenas un par de minutos, y me levante a contarle a mi hermano tan trágica noticia… luego mi madre, que escucho mis llantos, se sumó a un dolor inmenso… y de repente, el control se perdió... y éramos tres personas llorando amargamente la pérdida de un hombre que, sin duda, había marcado para siempre nuestras vidas...
Y alguien debía tomar decisiones y asumir el control perdido... aunque todo estaba avanzado, había mucho por hacer… y me recompuse y salí en busca de la cordura perdida…
Llame a los familiares más cercanos, a los amigos entrañables, y partimos rumbo a tramites increíblemente amargos que nadie nunca desea realizar….
A ratos me consideraba la mujer más fuerte del mundo… a ratos quería ser una niña y que alguien más asumiera el control… pero me sentía con las llaves para dar paso a la muerte de mi padre, y asumí todo lo que eso podía implicar…
Dejamos a mi madre en la casa de una tía y partimos por última vez a la tierra desde donde había partido mi papá...
Lloré con la misma pena que lloro hoy cuando vi en mi celular su nombre guardado, pues supe que nunca más él me iba a llamar… y fue angustioso querer oír su voz y saber que iba a enfrentarme con el cadáver de mi padre en unos minutos… llore cuanto pude llorar, pero el shock y la incredulidad hacen que uno sea más frio de lo que piensa
Cuando llegamos afuera de la casa, recuerdo haber llorado con intensidad... entramos y vimos a mi papá en su cama… como dormido... solo que más frio y sin el color que la vida nos da…
Lo vestimos y tuvimos que esperar durante algunas horas que la burocracia diera paso al duelo de sus deudos…
En ese rato me senté solita con él, le tomé la mano y le pregunté por qué me dejaba aquí en este mundo sin él… sola… sin comprender como podía seguir la vida sin su presencia…
Luego las despedidas de lo físico... tomar por última vez sus manos, sentir por última vez su olor… ver por última vez su cara de verdad… cerrar el ataúd y dejar en sus grandes pero frías manos el regalo de la infancia que él me había dado para que lo acompañara en su viaje… y llorar la partida de lo físico con testigos que nada sabían de nuestro dolor, pero con silencio nos acompañaban en el…
Luego un camino de vuelta a Santiago con el llanto inconsolable que se mezclaba en el sueño del cansancio que me consumía… después pasar por mi madre, ir hasta la casa y encontrarnos nuevamente con un ataúd en una capilla donde lo iban a velar…
Disfrutar de la compañía de mis amigos y de los familiares que lloraban la ausencia de mi papá en este mundo, y sus propias ausencias y culpas propias…
Y así... todo un día amargo… donde a ratos veía el ataúd y rompía en un llanto ahogado que nunca más me ha dejado... por ver que ese hombre que tanto amo se me iba… que estaba frente a mí como un cuerpo sin vida…
Y loca del dolor rogaba que fuera mentira... y ningún abrazo ni palabra me daba el consuelo que esperaba encontrar…
Dormir sin descanso esa noche por qué sabía que al otro día no lo vería más… dormir sin descanso de solo pensar que él estaba en una caja de madera y yo, mientras tanto, arropada en una cómoda cama intentaba donde intentaba olvidar…
Al otro día correr de un lugar a otro para dar fe que la burocracia y la muerte son pésimos amigos, y encontrarme luego con las últimas palabras públicas para un papá que fue un ejemplo en mi vida...
Luego despedirlo en un cementerio apagado y viejo que solo sabe de deudos llenos de angustia y dolor… comer algo en su nombre con los más cercanos… y subirme al tren de la vida de nuevo…
Ir por un regalo por motivo del cumpleaños de mi hermano, comprarle una torta y cosas ricas para acompañarlo esa misma noche… y hacer como si la vida fuera rosa desde ese día en adelante
Y es aquí donde llega mi relato… y es aquí donde asumo el error más grande de mi vida… el haber querido hacer como que la vida seguía sin más…
Caminar con sonrisas y palabras de buena crianza para todo aquel que me preguntaba cómo estaba… y no llorar a gritos… ni decir que me quería morir ese mismo 20 de enero con mi papá
Y no gritar que lo extraño cada día más… que tengo miedo de olvidar su voz y su cara… que me hubiese bajado del mundo sin pensarlo dos veces apenas dejó de respirar…
Y contarles a todos que estoy cansada… y rogarles que me cuidaran y me dieran más abrazos de los que realmente pedí y recibí…
Porque la pena es infranqueable… por que la vida se me volvió una miseria que no quiero vivir…
Porque lo extraño y mi alma se vuelve loca sin su presencia…
Porque maldigo al tiempo y al destino por habérmelo arrebatado así…
Porque lo quiero a mi lado y no hay nada que pueda hacer
Porque han pasado seis meses de su partida y se siente peor que el primer día, y peor que ayer
Porque estoy cansada de esto… agotada de este mundo sin ti….
Y pedir comprensión a esta altura parece una locura… y decir que mi angustia infinita parece la justificación de esta vida inerte que me toca vivir…
Me he equivocado en no decir en voz alta cuanto te extraño… que siento un cansancio en el alma por tener que avanzar sin ti…
viernes, julio 24, 2009
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1 comentario:
no puedo evitar sentir un gran asombro frente a tu fuerza amiga, a todo lo q t ha tocado vivir en tan poco tiempo y tu aun de pie, quizás con las rodillas ensangrentadas de tanto caer, pero aun aqui, entre nosotros...
no hay palabras que yo pudiera decir para aliviar tu dolor, solo que te quiero mucho y que me gustaria estar mas ahi contigo, poder acompañarte mas en tus dias...
quiero verte, juntarnos y que conversemos las dos solas, acerca de lo que es y ha sido la vida... llorar y si quieres llegar a reirnos de algunas cosas..
te quiero!
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