me declaro cansada como estado permanente
cansada de hacer esto un lamento constate y de no mirar con esperanza mi futuro
agotada de llorar todos los dias y no entender cuando se acabará la pena inconmesurable que me embarga más y más, día a día
sintiendome loca... a veces depresiva...
sintiendo apoyo incondicional de extraños que recien aparecieron en mi vida y percibiendo la incomprensión absoluta de la persona que más debería entender...
Me he convencido que a mis ojos llegaron trabajadores nuevos, que fabrican y fabrican lagrimas que nunca terminan por acabar...
y el cansancio se hace enorme... y las ganas de quedarme sin pensar durante meses aún más grande
Lloro aún con más tristeza cuando aquellas pocas cosas que me amarran a la tierra y hacen que me olvide de mis penas me las intentan de sacar, me las critican y me las invaden con la pena de la cual ya no quiero recordar más...
y lloro... lloro por que no comprendo que no me comprendanpor que no puedo creer que crean que a mi ya se me olvido todo...
si supieran que cada vez que me levanto recuerdo mi error... y cada vez que estoy sola en un lugar que no quiero, mirando hacia el horizonte para aparentar que nada me interesa y realmente a gritos pido la atención de los otros, se vuelve a revivir mi pena, y enfrascarme en una discusión con mi mente que no enteinde por que mi corazón esta tan mal
y esta soledad que me derrumba el alma de a poquito me tiene cansada... y el cansancio se hace eterno y el llanto más prolongado...
me dicen que intente cambiar la visión, e incluso yo misma me lo digo, reprochando mis arranques de niñeria...
pero, ahora, mientras escribo estas palabras, me es imposible seguir mis propios consejos... y darme el animo que tanta gente me ofrece...y me desahogo asi.. para que cualquiera trate de entender que detras de la fuerza aparente y de la sonrisa facil hay un estado permanente de cansancio...
que con escribir estas palabras, en parte, se va de mi cuerpo y me deja espacio para volver a soñar...
jueves, septiembre 11, 2008
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1 comentario:
Una vez me sentí como describes. Me paré frente al espejo, me quité la barba y me rapé. Fue liberador.
Te dejo un poema de Teillier:
Bajo el cielo nacido tras la lluvia
escucho un leve deslizarse de remos en el agua,
mientras pienso que la felicidad
no es sino un leve deslizarse de remos en el agua.
O quizás no sea sino la luz de un pequeño barco,
esa luz que aparece y desaparece
en el oscuro oleaje de los años
lentos como una cena tras un entierro.
O la luz de una casa hallada tras la colina
cuando ya creíamos que no quedaba sino andar y andar.
O el espacio del silencio
entre mi voz y la voz de alguien
revelándome el verdadero nombre de las cosas
con sólo nombrarlas: "álamos", "tejados".
La distancia entre el tintineo del cencerro
en el cuello de la oveja al amanecer
y el ruido de una puerta cerrándose tras una fiesta.
El espacio entre el grito del ave herida en el pantano,
y las alas plegadas de una mariposa
sobre la cumbre de la loma barrida por el viento.
Eso fue la felicidad:
dibujar en la escarcha figuras sin sentido
sabiendo que no durarían nada,
cortar una rama de pino
para escribir un instante nuestro nombre en la tierra húmeda,
atrapar una plumilla de cardo
para detener la huida de toda una estación.
Así era la felicidad:
breve como el sueño del aromo derribado,
o el baile de la solterona loca frente al espejo roto.
Pero no importa que los días felices sean breves
como el viaje de la estrella desprendida del cielo,
pues siempre podremos reunir sus recuerdos,
así como el niño castigado en el patio
encuentra guijarros para formar brillantes ejércitos.
Pues siempre podremos estar en un día que no es ayer ni mañana,
mirando el cielo nacido tras la lluvia
y escuchando a lo lejos
un leve deslizarse de remos en el agua.
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